Cómo nació esta poesía
Tuve la oportunidad de conocer la ciudad de Ushuaia, un lugar único por su extraordinaria belleza natural.
Sus montes, las aguas del canal Beagle, las luces de su puerto y la diversidad de animales que habitan aquel confín del mundo dejaron en mí una impresión muy especial.
Mientras contemplaba aquellos paisajes, sentí que cada imagen podía convertirse en una palabra y cada recuerdo, en un verso.
Así nació esta poesía: “Las Luces del Beagle”.
Contemplo tu belleza desde el cielo,
llegando en las alturas por el viento;
las luces de tu puerto bajo el cielo
titilan en el Beagle su elemento.
Paisajes de colores agradables
abrigan al espíritu y su calma...
¡Postales de los montes memorables,
que traen el remanso para el alma!
Recorro tus parajes de hito en hito,
contraste que la mano de Dios vierte;
el salto de la ballena y su infinito,
gigante que en las aguas se hace fuerte.
Pingüinos en hileras caminando,
parsimonia que invita a meditar...
¡Mientras los cauquenes van pastando,
con un noble señorío en su mirar!
El carancho de negra y fiel capucha,
curioso se me acerca con encanto;
el cóndor en los Andes nunca lucha,
invitándome a alzar el místico canto.
El albatros planea eternamente
sobre el azul del frío vendaval...
¡Y el cormorán imperial mira el presente,
firme sobre la roca junto al mar!
Los delfines coronan la marea,
saltando con la gracia de un trofeo;
el viento del confín los balancea,
en medio de este místico recreo.
Ushuaia, te has quedado en mi libreta,
con toda tu imponente majestad...
¡La tinta del autor halló su meta,
cantándole al confín su dignidad!
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